Ir al contenido principal

Capítulo 8: Medidas de emergencia

Dada la situación de emergencia, el primer ministro de Australia había decidido convocar a medios de comunicación y autoridades en un solo acto. Les había trasladado todos los detalles de los que disponía hasta la fecha, los mismos que poco antes había conocido a través de su gabinete de urgencia, y ahora le preguntaban cómo, cuándo y por qué se había producido «El Incidente». También a él le gustaría saberlo.

—Tenemos a los mejores investigadores trabajando en ello —respondió—, pero por el momento, solo podemos asegurar que se produjo en todo el planeta de manera simultánea, en el mismo instante, aproximadamente hace cuarenta y cinco minutos.

Esa era una información que todos en la sala ya tenían, pero aunque quisiera ampliarla, no disponía de datos para hacerlo.

—Irina Sokolov, de la Embajada de Rusia. Si Australia apenas se ha visto afectada, ¿no sería lógico pensar que su gobierno podría estar implicado?

«Mira a quién beneficia y verás al culpable», pensó Gillard. Sí, la pregunta tenía todo el sentido, pero el primer ministro fue contundente en la contestación:

—Ni Australia ni su gobierno tiene la capacidad ni la voluntad para provocar «El Incidente». Además, es previsible que la humanidad sufra una involución sin precedentes a la que nuestro país tampoco será ajeno. Esta situación nos perjudica a todos. No es momento de dudar unos de otros, sino de esforzarnos en ayudar todo lo posible. Australia brindará apoyo a los supervivientes y desarrollará medidas de emergencia para actuar allí donde sea necesario.

Acto seguido, intervino la ministra Kora Kelly, situada a su derecha.

—Muchas gracias por su atención. Les seguiremos informando.

De ese modo, dio por concluida la rueda de prensa y salió de la sala con el primer ministro. Estando ya segura de que podía hablar sin que trascendiera, comentó:

—Edmund... A partir de ahora, viene la peor parte, lo sabes, ¿verdad?

Asintió; era consciente del peso y responsabilidad que iba asumir, mucho más allá de lo que hubiera imaginado cuando comenzó su mandato.